Hay una cosa que diferencia a Gullfoss de todas las demás cascadas de Islandia, el suelo vibra bajo tus pies antes de que la veas.
Estás en el aparcamiento, a 500 metros. El rugido ya está ahí. La niebla aparece en el horizonte. Y cuando por fin llegas al borde del cañón y ves cómo el río Hvítá desaparece en las entrañas de la tierra, entiendes por qué los islandeses la llamaron la Cascada Dorada.
Gullfoss no es la más alta ni la más ancha de Islandia. Es la que más impresiona cuando estás delante. Y hay una historia detrás que muy poca gente conoce (sige leyendo para saber la historia).
En esta guía tienes todo lo que necesitas para visitar una de las cascadas más espectaculares de Islandia.

Gullfoss significa literalmente “cascada dorada” en islandés. El nombre viene de la luz, cuando el sol ilumina el agua en el ángulo correcto el río se convierte en oro fundido cayendo al vacío.
El río Hvítá cae en dos escalones consecutivos de 11 y 21 metros antes de desaparecer en un cañón de 70 metros de profundidad y 2,5 km de longitud.
La niebla que genera al estrellarse en el cañón empapa la ropa en minutos aunque no llueva.
En días soleados esa niebla crea arcoíris permanentes sobre la cascada, uno de los espectáculos más fotografiados de todo el Círculo Dorado.

Esta es la historia que hace de Gullfoss algo más que una cascada, y que casi ninguna guía cuenta bien.
A principios del siglo XX un empresario británico quiso comprar Gullfoss para construir una central hidroeléctrica.
El propietario de las tierras, Tómas Tómasson, firmó el arrendamiento. Pero su hija Sigríður no estaba de acuerdo.
Sigríður Tómasdóttir hizo algo extraordinario, caminó descalza los 120 kilómetros desde su granja hasta Reikiavik para presentar una protesta legal.
Amenazó con tirarse a la cascada si se llevaba a cabo el proyecto. Lo hizo varias veces.
Finalmente el empresario no pudo pagar el alquiler acordado y el contrato quedó sin efecto. Gullfoss se salvó.
Su estatua vigila la cascada desde el mirador superior. Merece unos minutos de atención.

Gullfoss está a unos 115 km al este de Reikiavik, aproximadamente hora y media en coche por la Ruta 35.
Ir por libre en coche de alquiler o autocaravana es la opción más popular.
Desde Reikiavik toma la Ruta 1 hacia el este, luego la Ruta 36 hacia Þingvellir y continúa por la Ruta 365 hasta la Ruta 35 que lleva directamente a Gullfoss.
La carretera está perfectamente asfaltada y es accesible para cualquier vehículo en verano.
Se visita habitualmente como parte del Círculo Dorado junto a Þingvellir y Geysir en el mismo día.
Con excursión organizada desde Reikiavik hay salidas cada mañana que incluyen las tres paradas del Círculo Dorado.
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Islandia no se visita; se conquista.
Sin un vehículo propio, solo verás el escaparate; te perderás el latido salvaje del 80% del país.
El transporte público fuera de Reikiavik es prácticamente inexistente.
Las cascadas, los glaciares, las auroras boreales en mitad de la nada, los desvíos que te dejan sin palabras, los increíbles paisajes… todo eso solo existe si tienes un volante entre las manos. Es la única forma de vivir Islandia de verdad.
La pregunta no es si alquilar o no. La pregunta es si quieres explorar el país en coche o en autocaravana.
¿Te imaginas parar donde quieras, quedarte a dormir frente a un glaciar y arrancar cuando te apetezca? Eso es Islandia en libertad.
OJO: Los vehículos en Islandia se agotan meses antes en temporada alta. Reserva con mucha antelación desde Northbound (nuestra recomendacón), son el TOP 1 de islandia.

Gullfoss tiene dos miradores con perspectivas completamente diferentes. La mayoría de viajeros solo ve uno, los que visitan los dos entienden por qué esta cascada es única.
El mirador superior está a pocos minutos andando desde el aparcamiento y es el primero que encuentras.
Desde aquí tienes una vista panorámica completa de los dos escalones de la cascada y del cañón donde desaparece el agua.
Es el mirador más fotografiado y el que mejor captura la escala real de Gullfoss — puedes ver cómo el río llega tranquilo desde el horizonte y de repente desaparece en la tierra.
La estatua de Sigríður Tómasdóttir está en este nivel. Es también el punto donde la niebla llega con más frecuencia cuando hay viento, lleva siempre la chaqueta impermeable a mano.
El mirador inferior requiere bajar por un sendero con escalones hasta llegar casi al nivel del agua, y vale absolutamente la pena el esfuerzo.
Desde abajo la escala de Gullfoss es completamente diferente. El segundo escalón de 21 metros cae a metros de donde estás. El rugido es ensordecedor. La niebla empapa todo. Y el arcoíris aparece literalmente a tu lado, no sobre tu cabeza.
Es el mirador que más impresiona a quien lo visita y el menos concurrido de los dos.
El camino puede estar resbaladizo con la humedad, especialmente en invierno.
Tip Bengala: Baja siempre al mirador inferior aunque el camino parezca difícil. La diferencia de experiencia entre los dos miradores es brutal. Arriba ves Gullfoss. Abajo la sientes.
Gullfoss es la última parada del Círculo Dorado viniendo desde Reikiavik.
Estas son las paradas que no puedes perderte en el mismo día.
Geysir y Strokkur están a solo 10 minutos de Gullfoss por la Ruta 35 — la parada natural antes o después de la cascada.
Strokkur erupciona cada 5 a 10 minutos lanzando agua hirviendo 30 metros al aire.
El Gran Geysir — el que dio nombre a todos los géiseres del mundo — está a su lado aunque raramente erupciona.
Mientras todo el mundo hace cola en el Blue Lagoon, los viajeros que saben buscan la Secret Lagoon.
Está en el pequeño pueblo de Flúðir, a 15 minutos de Geysir. Es la piscina geotérmica más antigua de Islandia y tiene todo lo que el Blue Lagoon ha perdido con los años: autenticidad, tranquilidad y un entorno natural sin artificio.
COMPRAR ENTRADAS
A 30 minutos de Gullfoss está el secreto mejor guardado del Círculo Dorado — la cascada con el agua de color más imposible de Islandia. Bruarfoss tiene un azul eléctrico tan intenso que en las fotos parece editado. No lo está. Los 40 minutos de caminata desde el parking la mantienen prácticamente vacía. Es el tipo de lugar que solo conocen los viajeros que investigan más allá de las guías habituales.
¿Cuándo ir a Gullfoss? ¿Cuál es el mejor momento para visitar la Cascada Dorada de Islandia?
MEJOR ÉPOCA
De junio a agosto.
Caudal máximo por el deshielo glaciar, agua turquesa en todo su esplendor y días de casi 24 horas de luz. Los colores en estas fechas son únicos.
Temperatura: 10-15°C
BUENA ÉPOCA
Septiembre y octubre.
Menos turistas, precios más bajos y primeras posibilidades de ver auroras boreales sobre la cascada. La luz otoñal crea colores espectaculares.
Temperatura: 3-10°C
ÉPOCA A EVITAR
Noviembre a abril.
No por el clima sino por las multitudes. Entre las 11h y las 14h Gullfoss está llena de autobuses turísticos. Ve antes de las 9h o después de las 17h.
Temperatura: Variable
La mayoría de turistas se queda en el mirador superior y se pierde lo mejor.
Abajo el rugido es ensordecedor, la niebla te empapa y el arcoíris aparece a tu lado. Es una experiencia completamente diferente.
Entre las 11h y las 14h Gullfoss está llena de autobuses turísticos.
Antes de las 9h tienes los miradores prácticamente solos y la luz de la mañana sobre el cañón es la mejor del día para fotografiar. Al atardecer la luz dorada sobre el agua justifica el sobrenombre de Cascada Dorada.
La niebla de Gullfoss empapa en minutos aunque el día esté despejado.
En el mirador inferior no hay escapatoria, el spray del agua llega a todos los ángulos.
Una chaqueta impermeable es tan imprescindible en Gullfoss como en cualquier otra cascada de Islandia.
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